No nos equivoquemos: Los robots están en camino

Hace unas semanas en Business Insider leí un artículo de Dr. Doom (Nouriel Roubini) en el cual descibe claramente la situación actual y lo que nos espera en el mediano plazo. Aunque es difícil predecir algo cuando se está en territorio no explorado como es nuestro caso, el análisis presentado por Roubini sobre las fuerzas que molderan nuestro futuro es claro y además refleja la realidad actual. He traducido el artículo para que aquellos que no tienen un inglés fluido puedan leerlo en español y se pueda producir una discusión sobre los puntos expuestos por el economista turco.

Yo he tomado el título del artículo que aparecido en Business Insider, pero el artículo original (cuyo título es diferente) se puede encontrar aquí: http://www.roubinisedge.com/nouriel-unplugged/rise-of-the-machines-downfall-of-the-economy

El viernes pasado, asistí a la cena del 85 aniversario de Bloomberg BusinessWeek.

La fiesta se celebró en el Museo Americano de Historia Natural, donde Seth Meyers, la ex estrella de Saturday Night Live, fue el anfitrión de la noche debajo de una enorme réplica de una ballena azul, de tamaño natural.

La fiesta estaba llena con la colección habitual de los altamente sofisticados medios y de negocios típicos de Nueva York. (El punto culminante de la noche para mí fue un encantador dueto de Lady Gaga y Tony Bennett).

Fue un gran honor ser invitado por Bloomberg BusinessWeek y dar un brindis oficial durante el evento, junto con mis compañeros de brindis Henry Kissinger, Henry Kravis, y Melody Hobson. Para mi brindis me pidieron que seleccionara la innovación que yo creyera ha creado el mayor cambio durante los últimos 85 años.

Decidí hablar sobre el microchip, porque el microchip puede reemplazar la raza humana.

Sí, estoy siendo deliberadamente provocador aquí: pero no es sólo por mi apodo ("Dr. Doom") que he elegido encontrar la sombra oscura en el lado positivo del progreso técnico.

Hace unas semanas, Stephen Hawking, el astrofísico más grande de nuestro tiempo, dio su propio discurso provocador: Hawking sugiere que los seres humanos deben comenzar a pensar en la colonización de otros planetas, porque la inteligencia artificial y los robots finalmente reemplazarán a la raza humana.

Puede sonar loco ahora, pero lo que parece una locura hoy puede no sonar tan loco en 25, 50, o 100 años en el futuro.

Esta ola de innovación tecnológica se inició en 1947 con la invención del transistor. Después de 10 años, el microchip apareció; y poco después aparecieron las computadoras. A partir de esas raíces básicas, la tasa de innovación simplemente explotó.

Ahora vivimos en una era digital donde las computadoras personales, supercomputadoras, la robótica y la inteligencia artificial son algo común en nuestro mundo.

Todas estas nuevas tecnologías de ahorro de mano de obra son baratas de desplegar y cada una de ellas es probable que desempeñen un papel aún mayor en la automatización y digitalización de nuestra economía.

Sin más preámbulos, vamos a echar un vistazo por delante de lo que muchos llaman la Tercera Revolución Industrial.

La Tercera Revolución Industrial.

Haciendo una rápida retrospectiva sobre el final del 2014, veo que muchas cosas han cambiado en la economía mundial este año. Por ejemplo, hay una nueva percepción de la función de la tecnología. Los innovadores y los CEO de las empresas de tecnología parecen ambos llenos de optimismo. Y si bien es cierto que en algunas oportunidades el futuro nos puede deparar cosas maravillosas, también en el futuro hay peligros que debemos mirar con cautela.

Los tecnólogos afirman que el mundo está en la cúspide de una serie de importantes avances técnicos. La euforia en este sector no viene sólo de parte de las tecnología de la información. También se está generando en los campos de la biotecnología, la tecnología de la energía, la nanotecnología, y especialmente de las tecnologías de fabricación como la robótica y la automatización.

Estas nuevas tecnologías de fabricación han generado un entusiasmo febril de lo que algunos ven como una próxima revolución en la producción industrial.

Esta "Tercera Revolución Industrial" proporcionará muchas oportunidades de inversión -tales como el desarrollo de la energía verde y nuevos tipos de inversión directa en aquellas naciones con mayor probabilidad de beneficios- así como el potencial de un fuerte aumento en los retornos [de dichas inversiones].

Estos son acontecimientos que cambian la vida, y el consenso entre los expertos es que todos seremos testigos de su impacto muy pronto.

La llegada de la Revolución en la Fabricación.

En los próximos años, las mejoras tecnológicas en la robótica y la automatización aumentarán la productividad y la eficiencia, lo que se traducirá en ganancias económicas para los fabricantes.

También beneficiará a los trabajadores -principalmente a los altamente cualificados desarrolladores de software, ingenieros, y los que trabajan en la ciencia de los materiales y la investigación. (Si usted es un padre o un abuelo, debería animar a las generaciones más jóvenes a explorar cualquier talento que posean en estos campos).

Los consumidores también deberían beneficiarse de los precios al detalle más bajos causados por menores costos de producción para los fabricantes. En resumen, las cosas serán más baratas.

El crecimiento rápido del software inteligente en los últimos decenios ha sido tal vez la fuerza más importante que haya dado forma a la revolución de la fabricación que viene. El extraordinario auge de la industria del software ha llevado a muchas de las mejores mentes del mundo a enfocarse en los desafíos de desarrollar mejores, más inteligentes y más eficientes programas de computadoras.

Como el desarrollo de software se vuelve más "glamoroso", el número de jóvenes brillantes que estudian ingeniería de softtware aumenta, creando un círculo virtuoso para la industria del software.

Además de servicios de software, una serie de nuevas tecnologías que impulsan la próxima revolución de la fabricación están ahora comenzando a hacerse sentir. Son como preámbulos, los primeros temblores de la venida del terremoto.

En la vanguardia de esta revolución nos encontramos con la impresión 3D. A veces, la impresión 3D se llama "fabricación aditiva", debido a que el proceso implica robots controlados por computadoras añadiendo capas de materiales para crear cosas nuevas. (La fabricación tradicional por lo general elimina capas de materia prima, por ejemplo, la forma en que un torno remueve de metal).

La impresión en 3D y las tecnologías afines abrirán la puerta a avances en la fabricación que nunca antes habian sido posibles:

  • Los ingenieros mecánicos podrán crear prototipos de nuevos productos con mayor rapidez. Los nuevos diseños de productos pueden ser creados y probados en días en lugar de meses.
  • La fabricación se puede distribuir a nivel mundial para crear mayor eficiencia en la comercialización y distribución.
  • Por último, la personalización de los productos para los consumidores individuales se puede producir a un precio que nunca antes fue posible. No sólo las cosas serán más baratas, van a estar hechas a la manera del cliente y de forma inmediata.

En el lado positivo de la ecuación, estos cambios prometen un gran auge en la productividad. Los productos se pueden crear de una forma más barata. Los primeros en adoptar las nuevas tecnologías obtendrán una ganancia inesperada por perfeccionar las nuevas técnicas. Se crearán puestos de trabajo altamente cualificados para aquellos que hayan sido educados lo suficiente como para participar en el nuevo mundo de las tecnologías de la fabricación. Unos nuevos multimillonarios de la fabricación de alta tecnología se pueden añadir a las filas de los barones de software de antaño.

Sin embargo, para aquellos trabajadores que no tienen la suerte de participar de los beneficios de la nueva economía, pueden sentir como si toda la revolución que está ocurriendo sucediera en otro lugar. Economías enteras están en  riesgo de ser desestabilizadas en los países que dependen de la fabricación avanzada y en los empleos del sector de servicios. (Si usted está leyendo esto, es probable que usted vive en uno.)

Pero recordemos que en las sombras oscuras de esos resquicios de esperanza: que con cada nueva ganancia viene la posible pérdida de algo más.

Sabemos lo que podemos ganar de este futuro automatizado. Pero no específicamente lo que nos arriesgamos a perder.

Unos fundamentos más bien tambaleantes.

En mi punto de vista, desde la perspectiva económica, las fuerzas tecnológicas que impulsan esta revolución tienden a tener los siguientes tres sesgos negativos. Es decir, los avances en tecnología tienden a ser:

  • Intensivos en capital (favorece a los que ya tienen el dinero y otros recursos);
  • Sesgado hacia el conocimiento (favorece aquellos que ya tienen un alto nivel de habilidad técnica); y
  • Ahorro de mano de obra (reduce el número total de empleos en la economía).

El riesgo es que los trabajadores, los trabajos manuales de fabricación altamente cualificados serán desplazados por las máquinas antes de que el polvo se asiente al final de la Tercera Revolución Industrial. Podemos estar dirigiéndonos hacia un futuro donde las fábricas se componen de un ingeniero altamente calificado que supervisa cientos de máquinas -con tan sólo un último trabajador para barrer el piso.

De hecho, la persona que barre el piso pronto podría perder su trabajo por un mejor, más barato, más rápido y eficiente  robot industrial tipo Roomba!

Durante los últimos 30 años, las economías de los países emergentes han desplazado cada vez más las economías de los países desarrollados en el sector manufacturero como base de la producción. Esta es una historia que todos conocemos: la transición de las viejas potencias industriales de Europa Occidental y América del Norte a los nuevos países emergentes en Asia. Pero a pesar de este cambio, las economías de los países desarrollados de alguna manera hab compensado las pérdidas en sus mercados laborales.

Durante los últimos 20 años, la tasa general de desempleo en Estados Unidos se ha mantenido en alrededor de 5% en promedio, excepto durante los períodos de recesión económica, cuando se disparó hacia arriba por períodos cortos de tiempo.

En general, sin embargo, la pérdida de esos empleos en la manufactura no ha causado niveles catastróficos de desempleo.

¿Cómo? Bueno, la respuesta corta es la economía de servicios:

US Employment

(Por supuesto, esta sustitución de empleos en la manufactura con trabajos de servicio no ha tenido una distribución uniforme. Algunas regiones han sufrido más que otras. Por ejemplo, el llamado "Cinturón de óxido" en la sección superior del medio oeste de Estados Unidos ha experimentado más dolor económico que la mayoría de las demás regiones. Sin embargo, aunque el sufrimiento local ha sido grande en las regiones más afectadas, la tendencia general en todas las economías de los países desarrollados es que los trabajos de fabricación perdidos han sido absorbidos en gran parte por los nuevos empleos creados en el sector de servicios.)

En mi opinión, sin embargo, no hay garantías que este escenario positivo -de nuevos trabajos en el sector de servicios compensando los puestos de trabajo perdidos en el sector manufacturero- pueda continuar.

De hecho, algunas de las tendencias mencionadas anteriormente implican que la Tercera Revolución Industrial desatará fuerzas que amenazan el relativamente benigno statu quo. Además de las pérdidas de empleo en el sector manufacturero, estas tendencias también amenazan los empleos propios del sector servicios que hasta ahora habían ayudado a evitar una crisis de empleo.

Para poner los próximos cambios en su contexto, pensemos en lo que los libros electrónicos han hecho: con un click, ahora se puede descargar casi cualquier libro por alrededor de $ 10 en tu iPad o Kindle de Amazon.

Este es un gran servicio y muy conveniente para los consumidores. Pero la mayoría de los puestos de trabajo en la industria de la impresión y distribución de libros y pronto en la de periódicos y revistas -se han perdido. (Y también lo son multitud de puestos de trabajo en la industria de la pulpa de papel, aunque esto pueda venir como un alivio para los ecologistas).

Sin embargo, todo esto es sólo la punta del iceberg. Ya están desatadas entre nosotros las poderosas fuerzas de la tecnología van a recortar radicalmente los puestos de trabajo en el futuro. Las industrias afectadas van desde el cuidado de la salud al por menor, educación, finanzas, transporte, bienes raíces, e incluso el gobierno.

Una de las industrias afectadas puede ser incluso la tuya.

Es un pequeño paso de la tercerización a la automation

Piense en los riesgos potenciales para empleos del sector servicios en el contexto de lo que yo llamo la "Automatización de la Economía del Pedido". Varias décadas atrás, pocos pensaban que los empleos de baja remuneración en el sector minorista se subcontrataran o eliminaran. El progreso tecnológico pronto puede cambiar este escenario.

Mientras que los trabajos en tiendas de comestibles y puntos de venta no pueden ser eliminados por completo, al menos no del todo, la tecnología puede ayudar a reducir drásticamente el número de seres humanos necesarios para cubrir dichos puestos de trabajo. Un viaje a una farmacia en la ciudad de Nueva York, mi hogar durante los últimos años, a menudo revela un solo empleado velando por cuatro terminales de cajeros automáticos, donde los clientes pueden escanear y pagar por sus propias compras. Me imagino que probablemente hayan visto algo similar en su propia ciudad.

Otros puestos de trabajo que son intensivos de mano de obra pero de bajos salarios en el comercio minorista, como el llenar los estantes de los supermercados con alimentos, pronto serán reemplazados por máquinas que puedan hacer esos trabajos mejor y más rápido que los humanos.

Esto ya ha comenzado a suceder en las tiendas tradicionales de ladrillo y cemento, mientras que la automatización en línea con los "e-minoristas" ha ido aún más lejos. Gigantes como Amazon ya han construido almacenes masivos llenos de robots para distribuir sus órdenes. Un día, quizá pronto, su amistoso repartidor de UPS o de FedEx que entrega los paquetes de Amazon podría ser sustituido por un drone. Y puede ser más pronto de lo que piensas.

En el sector minorista, el recorte de puestos de trabajo de gerencias intermedias ya ha comenzado, como las computadoras se han vuelto más eficientes no sólo en hacer números sino también en proporcionar a los gerentes con la información correcta en el momento oportuno.

Otra de las tendencias que pueden dar lugar a una disminución de los empleos en el sector servicios es algo que podríamos llamar "El camino de la tercerización a la automatización".

Durante la primera fase de la transición a un mercado laboral verdaderamente globalizado, el columnista del New York Times, Thomas Friedman y otros popularizaron la narrativa de que los empleos de alta cualificación en los países desarrollados se subcontratarían en los mercados emergentes. (El libro de Friedman The World Is Flat es una lectura muy recomendable sobre este tema).

Si bien esta tendencia continúa, es compatible con el potencial para una transición aún mayor.

Pensemos, por ejemplo, sobre el proceso  de tercerización de servicios médicos. Un paciente en Nueva York o Londres puede tener su MRI enviado digitalmente a, por ejemplo, Bangalore (India), donde un radiólogo altamente calificado lee la exploración. Sin embargo, esos radiólogos altamente cualificados en Bangalore sólo podrán ganar una cuarta parte de lo que un radiólogo en Nueva York ganaría por la lectura de las exámenes médicos.

Se plantea la pregunta: ¿cuánto tiempo pasará antes de que una computadora pueda leer esas imágenes más rápido, mejor y más barato que el radiólogo de Bangalore puede?

Tal transición no está muy lejos. El proceso de tercerización ya ha dividido la lectura de una resonancia magnética en una serie de pasos simples que resultan de la producción de un entregable digital. Ese entregable digital puede ser fácilmente convertido en la entrada en un proceso totalmente automatizado. Este tipo de transición, desde la tercerización a la automatización, puede llegar a ser un factor en la reducción de empleos del sector servicios en los países desarrollados y los mercados emergentes en el futuro cercano.

El trabajo en la era de la máquina: No se solicitan seres humanos?

La Tercera Revolución Industrial también coincide con otros cambios sistémicos que están ocurriendo en la economía. Industrias enteras en el sector de servicios tendrán que reducirce masivamente por razones que no están relacionadas inicialmente con los avances en la tecnología.

Tomemos dos de los ejemplos más evidentes: el sector de los servicios financieros y bienes raíces.

En los años que precedieron al colapso económico de 2008-2009, las burbujas del mercado alimentaron enormes subidas en los precios de los activos financieros y bienes raíces. Con la burbuja en los precios de activos llegó una explosión en los salarios, motivando que nuevos trabajadores inunden estos sectores. Con los últimos restos de estas burbujas desinflandose, los recortes de empleados en estas industrias pueden llegar a ser inevitables.

Pero con el tiempo, la tecnología puede permitir que incluso los trabajos en el sector inmobiliario y las finanzas que se subcontratan primero, luego puedan ser totalmente eliminados.

Hoy en día, cientos de miles de puestos de trabajo de back-office en el sector financiero se subcontrata a la India y otros mercados emergentes. Pero mañana, un pedazo de código de computadoras puede ser capaz de generar los mismos análisis sofisticados que algunos de los profesionales mejor pagados de Wall Street ahora crean.

Bienes raíces -que ahora es una actividad que demanda mucha mano de obra, con una gran cantidad de agentes y corredores de- está experimentando una revolución. Hace 12 años, en 2002, pude comprar mi primer apartamento en Nueva York sin un agente de bienes raíces mediante el uso de los anuncios en línea del New York Times. Hoy en día, las herramientas en línea más sofisticadas reducen la necesidad aún más para los costosos intermediarios.

Una revolución también está en marcha en la educación, que también es actualmente un campo intensivo en mano de obra.

Con el crecimiento de los cursos en línea cada vez más sofisticadas, vamos todavía a necesitar cientos de miles de maestros en las próximas décadas? ¿Y qué harán todos esos antiguos profesores para ganarse la vida en su lugar?

Es posible imaginar un futuro en el que los 100 mejores economistas del mundo, por ejemplo, puedan proporcionar cursos en línea baratos de alta calidad en su campo. Estos cambios, sin embargo, significarían el desplazamiento de los puestos de trabajo de cientos de miles de otros profesores de economía en el proceso.

De hecho, en lugares como los mercados emergentes de África, donde la construcción de escuelas de ladrillo y cemento es cara y donde la formación de profesores de alta calidad es difícil, los cursos en línea y las tablets o computadoras baratas podrían comenzar gradualmente a reemplazar la educación tradicional, haciendo está aún más asequible. Irónicamente, esto llevaría a algunos al desempleo, ya que la demanda de personal de alto nivel para ocupar estos puestos de enseñanza descendería.

Los gobiernos están eliminando puestos de trabajo también, en particular los gobiernos agobiados por altos déficits y deudas.

La tendencia del gobierno electrónico también puede conducir a un ahorro de mano de obra en la forma en que los servicios públicos se proporcionan los ciudadanos. Usted puede encontrar muchísimos servicios públicos en línea y evitar pasar horas de pie haciendo cola en una hacinada oficina sólo para solicitar algunos formularios del gobierno.

Incluso el transporte está siendo revolucionado por la tecnología. Hoy en día un conductor Uber amistoso o un servicio para compartir el automóvil como Zip Car pueden reemplazar la necesidad de comprar su propio auto o incluso alquilar uno. Pero en cuestión de años, los automóviles sin conductor -cortesía de Google y otros- pueden hacer que el trabajo de un conductor o chofer sea obsoleto.

Así que, ya sea al por menor o las finanzas, la educación, la salud, el transporte, o incluso el gobierno, una revolución tecnológica masiva reducirá drásticamente puestos de trabajo en el tiempo. Puestos de trabajo poco cualificados y puestos de trabajo de cuello blanco de mediana cualificación serán los primeros en irse, como siempre lo han sido.

Revoluciones Industriales-Pasado y Futuro

Para entender mejor el futuro, es útil echar un vistazo al pasado. Durante la Primera Revolución Industrial, que comenzó alrededor del mismo tiempo que la independencia de Estados Unidos de América de la Gran Bretaña, la vida comenzó a alejarse de la agricultura hacia el aumento de la industrialización. Los agricultores se trasladaron a las ciudades y las granjas se industrializaron.

Las fábricas se generalizaron. El dueño de una fábrica podría tomar un agricultor, tal vez un granjero que no sabía leer ni escribir, y darle un trabajo. Nuevos métodos como -la división del trabajo-  y nuevas máquinas permitieron que los agricultores sean más productivo. De hecho, los agricultores fueron capaces de generar más "output" en una fábrica que en una granja.

Pero a diferencia de la automatización moderna, las máquinas tenían que ser administradas por una nueva generación de trabajadores: Los hombres y las mujeres se necesitan para "manejar" esas máquinas.

La productividad aumentó, y también lo hizo los salarios.

La Segunda Revolución Industrial, durante el final del siglo 19 y comienzos del 20, fue una extensión de la primera. Durante esos años, se produjo una explosión en la tecnología y los métodos de comunicación. Gracias al telégrafo, el mundo se "cableo" por primera vez.

Los nuevos avances en tecnología, sin embargo, fueron armas de doble filo.

Tomemos el caso de Frederick Winslow Taylor, una figura importante en la Segunda Revolución Industrial. Taylor, conocido como el padre de la administración científica, escribió una vez que la fuerza física necesaria para el manejo del arrabio era la prueba en sí misma de la incapacidad intelectual de los trabajadores del acero para gestionar su propio trabajo. Esto no es un sentimiento democrático, y era más o menos algo común.

Mientras que los nuevos métodos "científicos" de gestión aumentaron la productividad de los trabajadores, las mejoras en las condiciones de trabajo se quedaron atrás. (Los puntos de vista de Taylor no mejoraron las cosas.)

Tal vez la lección a tener en cuenta es que es más fácil mejorar los métodos técnicos de producción que las oportunidades de los trabajadores.

Pero a pesar de estos desafíos, la Segunda Revolución Industrial creó una mayor demanda de mano de obra.

Nos encontrámos en la cúspide de una Tercera Revolución Industrial, una revolución que es a la vez industrial y digital en naturaleza, no es seguro que la demanda de mano de obra seguirá creciendo a medida que la tecnología continue su marchas hacia adelante, a menos que adecuadas políticas que nutran el crecimiento del trabajo sean puestas en marcha.

El mundo comenzó a cambiar durante la primera revolución digital -durante el auge de Internet en los últimos años 90. Entonces, la brecha digital entre los que sabían cómo usar las computadoras y los que no dio lugar a una brecha de ingresos entre los trabajadores más cualificados y los trabajadores menos calificados.

En un extremo, como ya he dicho en mi introducción, algunos pensadores serios están preocupados por que la tecnología no sólo sustituya a los seres humanos en los puestos de trabajo, sino que reemplacen a los seres humanos en su totalidad.

Las implicaciones de la inteligencia artificial, no sólo para los puestos de trabajo, sino también para la vida humana, se están ponderando por algunas de las mejores mentes de la tecnología.

Solía haber un término de ciencia ficción para un estado donde los seres humanos ya no eran capaces de controlar la tecnología: Se llamaba "la singularidad".

En el futuro, esta singularidad ya no puede ser sólo ciencia ficción.

¿Habrá una Revolución Verde?

Por supuesto, hay partes más positivas en esta historia. Una de dichas posibilidades muestra un panorama mucho más optimista. La revolución verde en la tecnología es un ejemplo perfecto.

(Jeremy Rifkin es un creyente en esta visión en su libro del 2011 "La Tercera Revolución Industrial", presenta un escenario bastante optimista. Rifkin es optimista acerca de muchas cosas:.. La energía verde renovable, la urbanización de las estructural de las centrales eléctricas, las pilas de hidrógeno, y una Internet de malla para la transmisión y distribución de energía).

Estas nuevas tecnologías traen consigo la promesa de una energía más limpia y más eficiente.

Este objetivo, por supuesto, no podía ser más crucial. La búsqueda de la tecnología de energía verde se ha convertido en un objetivo global. La evidencia de los daños ambientales causados por la contaminación y la quema de combustibles fósiles, está ahora fuera de toda duda.

Para citar sólo un ejemplo aleccionador de la magnitud del desafío, un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó recientemente que una de cada ocho muertes fueron causadas por la contaminación del aire. Esto es especialmente cierto en los países en vías de desarrollo, donde los peligros ambientales tienden a ser significativos.

A modo de ejemplo, la contaminación del aire en Beijing, donde los altos funcionarios del gobierno chino viven y trabajan, ha alcanzado niveles peligrosos. La contaminación en Beijing es ahora una amenaza concreta a la economía china y de los planes de China para el desarrollo futuro.

El gobierno chino ha comenzado a tratar con mano dura a los contaminadores nacionales y está aumentando el poder del Estado para regular la contaminación. A la luz de la creciente presión para restringir la contaminación ambiental, parece razonable esperar que se intensificará la investigación de tecnologías verdes. Esperemos que esta investigación abordará los retos ambientales en su raíz, en lugar de sólo reparar el daño de sus efectos.

Automatización y el aumento de la desigualdad

Aunque las probabilidades de un gran avance de las tecnologías verdes durante la Tercera Revolución Industrial puede ser bueno, me parece muy probable que desafíos serios surgirán a raíz de la evolución de las tecnologías de reducción de mano de obra.

A medida que más y más trabajadores son desplazados, los gobiernos tendrán que buscar con urgencia de nuevas soluciones a los problemas de automatización.

Durante la Primera Revolución Industrial, algunas de las peores formas del "ganador se lo lleva todo" del capitalismo enconado en las ciudades recientemente industrializados de Europa y Estados Unidos. La tasa de desigualdad social y económica aumentó rápidamente. A pesar de la oposición política al cambio, una serie de sacudidas económicas en última instancia, convenció a la gente más educada en los EE.UU. y Europa de la necesidad del Estado de bienestar social.

Los beneficios que los trabajadores dan por sentado en los mercados desarrollados de hoy -restricciones sobre el trabajo infantil, las pensiones, las prestaciones de jubilación, prestaciones por desempleo- fueron todos creados por necesidad.

Políticas inteligentes de asistencia social fueron en última instancia vindicadas, no sólo moralmente sino prácticamente. En los lugares donde la reforma social no fue promulgada, por el contrario, las formas más destructivas de cambio tuvieron lugar. (El caso más extremo de esta destrucción fue, obviamente, el aumento del bolchevismo en Rusia.)

Ahora la preocupación es que la tecnología, junto con otros factores, están dando lugar a un fuerte aumento de la desigualdad en los ingresos y la riqueza. Existe el riesgo, además, que la desigualdad también conducirá a la inestabilidad social y política.

La redistribución de la riqueza del trabajo al capital y de los salarios a las utilidades, puede incluso socavar el crecimiento. Esto tiene mucho sentido si tenemos en cuenta que la concentración de la riqueza en manos de unos pocos tiende a reducir el consumo de los hogares. En los Estados Unidos, el consumo de los hogares representa más de dos tercios de nuestro PIB total.

El aumento de la desigualdad fue inicialmente el resultado del comercio y la globalización, donde los puestos de trabajo fueron tercerizados a los mercados emergentes. Sin embargo, la innovación tecnológica que estamos presenciando ahora tiene el potencial de agravar seriamente la desigualdad, sobre todo cuando esas innovaciones son, como hemos comentado anteriormente, intensivas en capital, sesgadas hacia el conocimiento, y en el ahorro de mano de obra.

La vista es aún más pesimista cuando se toma en cuenta los efectos del "ganador se lleva todo", también conocido como el llamado "fenómeno de la superestrella."

Gracias al efecto del "ganador se lleva todo", los que más ganan en cualquier campo ahora obtendran la parte del león de los beneficios. Después de haber obtenido un beneficio inesperado, los "ganadores" son capaces de usar esas riquezas para influir a los políticos y escribir sus propias leyes, que crea aún más la desigualdad.

En la década de 1930, John Maynard Keynes tenía una visión más optimista del impacto de la tecnología: argumentó que con el tiempo todos podríamos trabajar 15 horas a la semana y dedicar el resto de nuestro tiempo al ocio -como por ejemplo la creación de arte y la escritura de poesía.

Pero en el mundo feliz de la tecnología del ahorro de la mano de obra, al parecer, el 20% de la población activa trabajará 120 horas a la semana, mientras que el otro 80% no tendrá ningún trabajo y no tendría ingresos.

Así que el mundo ideal de Keynes puede llegar a convertirse en una pesadilla.

A pesar de la rápida tasa de cambio y las muchas incertidumbres que se avecinan, el pasado nos puede ayudar y servir como modelo para el futuro. Los gobiernos tienen un papel decisivo que jugar en el quehacer de un futuro vivible -como alguna vez ellos lo entendieron. En ese espíritu, debemos buscar soluciones políticas para los próximos retos de la Tercera Revolución Industrial y promoverlos en lo que podamos.

Esta no es, después de todo, la primera vez que nos hemos enfrentado este tipo de problemas. A finales del siglo 19 y principios de los siglos 20, los líderes mundiales se acercaron al podio y se encontraron cara a cara con los horrores de la industrialización. El trabajo infantil fue abolido en todo el mundo desarrollado, las horas de trabajo se hicieron humanas, y una red de seguridad social se puso en marcha para proteger tanto a los trabajadores vulnerables y en un sentido más amplio a la  economía (a menudo frágil).

El pasado como prólogo

El ex secretario del Tesoro, Larry Summers ha hecho una observación no hace mucho sobre que todavía no tenemos un Otto von Bismarck o Teddy Roosevelt o un William Gladstone para mediar en la actual revolución en curso en el sector de la tecnología. El escritor y político canadiense Michael Ignatieff recoge un tema similar en un artículo de opinión el Financial Times llamado "Necesitamos un nuevo Bismarck para domar a las máquinas."

Las referencias a estos gigantes políticos de los siglos 19 y 20 son reveladores. Otto von Bismarck, el padre del Estado alemán unificado, por lo general recibe el mérito de la creación del moderno Estado de Bienestar Social en la década de 1880. (También es señalado por la militarización de Alemania que el unificó -pero vamos a seguir con sus buenas obras por ahora).

Más o menos al mismo tiempo que Bismarck en Alemania, el primer ministro británico William Gladstone estaba reformando los aspectos más arcaicos del sistema electoral británico. En última instancia, el trabajo de Gladstone llevó a una gran democratización y la distribución de beneficios económicos en lo que entonces era la nación industrial líder en el mundo.

Aquí en los Estados Unidos, Theodore Roosevelt es quizás mejor recordado por romper los grandes monopolios industriales, entonces conocidos como fideicomisos. Y también podríamos añadir Franklin Roosevelt a la lista que, en la tradición de su primo mayor, intentó reformar los peores excesos del capitalismo durante la Gran Depresión.

Al comenzar la búsqueda de soluciones progresistas a los desafíos que presenta la Tercera Revolución Industrial, algunos de los temas generales comienzan a emerger. La primera y más importante característica es que la solución debe canalizar los beneficios de la tecnología a una base más amplia de la población de lo que ha hecho hasta ahora.

Para que esto suceda, la solución debe tener un importante componente educativo. Con el fin de crear la prosperidad de amplia base, los trabajadores necesitan las habilidades para participar en la riqueza que genera el capitalismo. Ese es un reto importante en un mundo donde la tecnología está cambiando los mercados de trabajo a un ritmo vertiginoso y en aumento.

Soluciones viables deben abordar el mundo tal como es, no como nos gustaría que fuera.

El camino a seguir no puede ser un ingenuo "Gran Salto Adelante": debe abarcar la dinámica y la creatividad de los mercados libres. Por otro lado, mientras que las soluciones que debemos perseguir pueden aprovechar las ideas de los capitalistas educados, esas soluciones no deben depender únicamente de la generosidad de los capitalistas para tener éxito.

Ese balance aún  más frágil -entre los mercados libres y las prosperidad de los trabajadores- debe ser buscado y encontrado.

No nos equivoquemos: Las máquinas están llegando. La pregunta para nosotros es qué tipo de bienvenida les prepararemos.

 

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